Resultados decepcionantes en RÃo+20
Los pueblos indÃgenas lo advertimos desde el principio: sin romper los marcos del capitalismo y adoptar un nuevo paradigma civilizatorio es imposible lograr soluciones reales a la crisis climática. La decepción y el escepticismo que hoy marcan el final de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible nos dan la razón. El propio Secretario General de la ONU Ban Ki-moon ha admitido que esperaba de RÃo 20 un documento más ambicioso que el que ha sido aprobado por los negociadores.
Entre los mandatarios que han manifestado su descontento el más claro ha sido el presidente de Uruguay, José Mujica, quien afirmó que el mundo necesita urgentemente reformar el modelo económico, dominado por las fuerzas del mercado y el consumismo, para salvar el planeta. Y señaló que las medidas acordadas por los negociadores no atacan la verdadera causa de la crisis, que es ese modelo económico.
Los pobres resultados de RÃo 20 fueron atribuidos por el presidente cubano Raúl Castro a la falta de voluntad polÃtica e incapacidad de los paÃses desarrollados para actuar conforme a las obligaciones que se derivan de su responsabilidad polÃtica y posición actual. Su colega ecuatoriano Rafael Correa agregó que mientras no exista un cambio en las relaciones de poder no habrá acuerdos para la reducción de las emisiones de gases contaminantes ni para adoptar una declaración universal de los derechos de la naturaleza. Y el presidente boliviano Evo Morales propuso que todos los paÃses nacionalicen sus recursos naturales para evitar su mercantilización y garantizar su acceso a toda la población.
Desde la otra orilla, el grupo europeo emitió un comunicado en el que señaló que el documento aprobado por los negociadores avanza en las metas del desarrollo sostenible y en el reconocimiento del papel de la economÃa verde como un instrumento para alcanzarlas. Es decir, más de lo mismo: soluciones basadas en los mecanismos del mercado, la mercantilización de la Madre Tierra, que no resuelven la crisis sino que la profundizan, vulnerando además los derechos humanos y colectivos.
Fuente: CAOI











